El destino de los animales traficados
Foto: Enrique Cúneo
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El destino de los animales traficados

5 Jul, 2023 | Por: Proyecto Prevenir

Por primera vez en la Amazonía peruana se ha instalado un centro de atención primaria para animales rescatados del tráfico de vida silvestre. A este espacio se le llama cuarentenario. La iniciativa, de SERFOR y la Gerencia Forestal y de Fauna Silvestre de Ucayali, contó con el apoyo técnico del Proyecto Prevenir de USAID.

¿Te has preguntado qué pasa con un animal silvestre que es rescatado del tráfico ilegal? ¿Y qué opciones reales tienen las autoridades de poderlo reinsertar en su hábitat natural?

“Tener fauna viva la condena de por vida”, sentencia Annie Escobedo, especialista en Conservación de Vida Silvestre del Proyecto Prevenir de USAID. Se refiere a que, cuando la población tiene animales silvestres en casa, los domestica tanto que pierden su capacidad de readaptarse a su ambiente natural. Como no pueden ser devueltos al bosque, deben quedarse en centros de cría, espacios habilitados por el Estado para salvaguardar la fauna fuera de su hábitat natural. Entre los centros de cría están los centros de rescate y los zoológicos.

Para muchas personas, se trata de “solo un loro» o “solo un monito”. Pero, para que estos animales lleguen ahí, muchos han muerto en el trayecto por las pésimas condiciones de traslado y comercio.

Foto: Enrique Cúneo
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Además, cuando los animales silvestres son llevados a casas, reciben alimentos para los que sus organismos nos están preparados. Empiezan a tener problemas bronquiales, digestivos y dérmicos. Y, en muchos casos, mueren o son abandonados por sus dueños. Pero el problema es todavía más complejo. “Más allá de que los animales no tengan la capacidad de adaptarse al ambiente donde son liberados, muchas veces están enfermos”, explica Annie. “Ese es el mayor miedo de la liberación: algunos animales pueden haber contraído ciertas enfermedades y, al regresar al bosque, pueden poner en peligro a otras especies sensibles a esa enfermedad”, añade la experta. Es decir, ellos pueden transmitir enfermedades a los humanos, y nosotros a ellos, lo que es un grave riesgo para la salud pública que incluso podría traer consecuencias tan grandes como una nueva pandemia.

“La población tiene que saber que el hecho de comprar animales por pena, genera esa demanda malentendida y fomenta el tráfico. Es el mercado de la pena”.

Annie Escobedo, especialista en Conservación de Vida Silvestre del Proyecto Prevenir de USAID

¿Qué pasó en nuestra Amazonía durante la pandemia?

Después de Loreto, Ucayali es uno de los departamentos con mayores índices de tráfico de animales silvestres en el Perú. Sin embargo, solo hay un centro de rescate, y no se da abasto.

Además, el 100% de centros de rescate en el país son privados. Sus fuentes de financiamiento suelen ser donaciones (principalmente internacionales) y los ingresos por visitas de la población local, nacional o internacional. Durante la pandemia por la COVID-19, estos lugares dejaron de tener ingresos, lo que hizo insostenible costear la remuneración de los cuidadores, adquirir medicinas y, sobre todo, alimentar a los animales.

Para los centros de rescate, es común acoger a animales silvestres procedentes de tráfico que son aparentemente abundantes, como loros pihuichos, monos, motelos, entre otros, cuyo número supera la capacidad de atención de estos centros. Suerte diferente corren los animales amenazados o raros, como un tapir, un tigrillo o un puma. Su mayor atractivo les facilita oportunidades de protección como ser aceptados en zoológicos, nos explica Annie.

Entonces, ¿qué se hace con todos los animales pequeños que son rescatados? Es ahí donde el Gobierno Regional de Ucayali vio la necesidad de contar con un espacio propio al que llevarlos, mientras se determina cuál será su destino final.

En 2021, el Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), con el soporte del Proyecto Prevenir de USAID, analizó la viabilidad de implementar centros de rescate en la Amazonía. Así nació el primer cuarentenario de la Amazonía peruana. Conócelo en el siguiente video:

[Speaker 1]
Querer un animal silvestre no es tenerlo, no es mantenerlo, es procurar que ese animal viva lo más natural posible. Muchas personas dicen que yo quiero a mi animal, lo amo, lo adoro, lo creo como un hermano, lo creo como un hijo, cuando no se dan cuenta que es para satisfacer su propio ego. Nosotros, como representantes del Estado, tenemos facultades normadas por ley de poder recuperar, bien sea una recuperación por una entrega voluntaria o por un tráfico de alimentos, Sea cual sea la modalidad, nosotros nos hacemos el animal hasta poder derivarlo a un destino mejor.

¿Pero qué hacemos con ese espécimen en ese tiempo indeterminado? Tenemos que mantenerlo, tenemos que alimentarlo, tenemos que cuidarlo. Entonces, por eso fue la necesidad imperativa de tener un área adecuada de mantenimiento temporal.

Y a esa área temporal le conocemos como cuarentenario.

[Speaker 2]
La función principal en este caso es velar por la salud de los animales, desde la parte clínica hasta el manejo de los animales. Llega el animal, evalúa el comportamiento, evalúa si es que el animal puede ser un animal que se ha reinsertado a fauna silvestre, puede irse a un centro de rescate o a un zoológico. Tenemos como que un vínculo con ellos.

Están ya con nosotros un buen tiempo y se han acostumbrado a nuestro humor, conocen nuestros pasos, nuestros sonidos, nuestra voz. Bueno, la manipulación en sí de la fauna silvestre, si bien es cierto, es muy bonita, pero lleva un riesgo muy grande. Puede conllevar desde simples arañazos hasta las mutilaciones de un miembro.

Cualquier comportamiento raro que veas, hay que estar muy atento en ese aspecto.

[Speaker 1]
Manejar fauna silvestre no es lo mismo como incautar un producto inerte. Requiere estrategias de cuidado, requiere tiempo.

[Speaker 2]
Me gustaría muchísimo que estén libres, pero lastimosamente ellos aprenden desde muy pequeños. La mamá les enseña a cazar, a conseguir la presa. Ellos no han podido tener eso.

Y lastimosamente van a tener que irse a un centro de cría y cautividad. Es el destino que se les puesta y es lo mejor que pueden tener en esos momentos ellos.

[Speaker 1]
La satisfacción más grande que se puede obtener cuando recuperas a un animal, y no importa las condiciones en las cuales tú has podido hacerlo, pero cuando ya dispones al animal en un buen estado, o lo reinsertas o lo derivas a un centro de rescate, te da una satisfacción personal. Dices que realmente vale la pena tu trabajo. Con una sola mirada, con un solo gesto te va a decir gracias, aunque no entiendas su lenguaje.

[Speaker 2]
El mensaje principal es no compren fauna silvestre. Así los vean en jaulas, así el animal esté muy triste, así el animal esté en muy mal estado. No compran porque eso los convierte en cómplices.

Al comprar un animal de fauna silvestre, lo que estás haciendo es contribuir al mercado de fauna silvestre. Haces que esa persona tenga la necesidad nuevamente de irse al monte y conseguir más fauna silvestre. Entonces cortamos el lazo totalmente al no comprar.

[Speaker 1]
Y si podemos ser un ejemplo para otras autoridades regionales, bienvenido sean. Al final el esfuerzo mutuo va a conllevar a un solo objetivo. Mantener y recuperar a nuestros recursos de fauna silvestre que es tan importante, tan valioso y tan bonito en nuestro ecosistema.

Un cuarentenario es un lugar de tránsito donde se lleva a un animal recuperado mientras se dispone qué hacer con él según sus características específicas. Hay tres opciones: liberarlo a su hábitat natural, trasladarlo a un centro de cría (como un zoológico, zoocriadero, centro de rescate, centro de conservación) o aplicarle la eutanasia, cuando es evidente que el animal está sufriendo.

Sin embargo, lo ideal es que estos centros sean cada vez menos necesarios; es decir, reducir la demanda de tráfico de vida silvestre, lo que está en nuestras manos. ¿Cómo lograrlo? Además de evitar comprar especies como mascotas, no fomentar actividades como, por ejemplo, la toma de fotografías con animales en el turismo y emplear alguna de sus partes para recuerdos.

Comparte esta información con tus amigos y familiares, para que todos juntos podamos prevenir este delito ambiental.

Conoce más acerca de los principales impactos del tráfico de vida silvestre en la siguiente infografía

 

Principales impactos del tráfico de vida silvestre

Más de 340 especies de fauna silvestre son traficadas actualmente en el Perú.

Este delito ambiental tiene cinco impactos principales:

  1. Amenaza la existencia de toda la especie traficada.
  2. Durante la caza no selectiva, se captura otras especies que no son objeto del tráfico.
  3. La desaparición de ciertas especies puede alterar el funcionamiento de un ecosistema. Por ejemplo, la polinización.
  4. Los animales son trasladados de sus ambientes naturales e introducidos a nuevas àreas, donde pueden ser especies invasivas.
  5. Fomenta la transmisión de virus y patógenos entre animales y seres humanos, como, por ejemplo, la COVID-19.

Fuente: ABC del tráfico ilícito de Vida Silvestre. (Proyecto Provenir de USAID, 2021)